Aquí vine, a prestarte mi cuerpo. Dame tiempo a desnudarme. Si es posible, no me mires. Conozco donde quedará mi vestido mientras el frío desaparece bajo tus manos. Acomoda la almohada e invita a recostarme. Y, entonces, acércate.
Pon a prueba mi flexibilidad. Desliza cortésmente mi ropa interior, casi como si no quisieras tocarla. Detente en mi rostro. Enardece los músculos de mis extremidades. Haz sonrojar a mi entrepierna. No te inhibas si grito, si gimo, si mis dientes rechinan. El dolor trocará en placer.
Olvida las advertencias y deja la conversación para la próxima. Enséñame tus secretos. Elogia mi desnudez. Perfecciona mi suavidad. Voltéame cuando haga falta. No te preocupes por las que esperan, trátame como si fuera la última. Como si fuera la única. Despídeme sin signos de fatiga.
Le agradezco, señora depiladora.
7 comentarios:
¿Existe acaso un acto más estético que una mujer explorando el cuerpo de otra? Cualquier esteta, cualquier hedonista no dudaría en calificar eso como el sumun. Muy buena inauguración del blog, lamento haber tenido que ser yo el desvirgador del mismo. Beso
Hola
Disculpá, pollo, pero yo fui quien desvirgó el blog de esta chica. Ella lo sabe. ¿No?
lo sospeche desde un principio
Genial...
Muy bueno nena, por un momento pense q era mi biografia. Aunque claro, nunca te depilaste conmigo..
eh me hiciste asustar.. jaja esta es la mujer que yo conozco?? es my tuyoo.. me lo tenia que esperar
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